Guachochi: entre la pandemia y los incendios

Ejido Caborachi - 12 | 05 | 2020
Guachochi entre la pandemia y los incendios

Emergencia sanitaria y territorios

Las comunidades forestales de la Sierra Tarahumara, en el municipio de Guachochi, siguen trabajando, aunque con medidas para prevenir posibles contagios del coronavirus. En estos momentos el trabajo en el monte es muy importante, no solo continúan las operaciones de extracción forestal en grupos reducidos, sino que además ha comenzado la época de incendios.

El ingeniero Edgar Chaparro, responsable técnico forestal de los ejidos Caborachi y Norogachi, comenta que “sí hemos tenido algunas dificultades para seguir desarrollando nuestras actividades de manejo y aprovechamiento forestal, porque hemos implementado las medidas preventivas de salud que nos han impuesto las autoridades, como evitar la aglomeración de las personas, esto ha implicado bajar el ritmo de la producción.”

El Ejido Caborachi, con una población mayoritariamente indígena, cuenta con una industria forestal robusta, en la que trabajan más de 270 personas, tanto en actividades de extracción de madera y reforestación en el bosque, como en la industria forestal en la que se le da valor agregado a la madera.

Sin embargo, por la contingencia sanitaria y las medidas de prevención como la sana distancia, el ejido ha tenido que reducir su productividad, para evitar aglomeraciones de personas y así evitar contagios del virus.

El ingeniero Edgar Chaparro indica que “las actividades de extracción forestal siguen realizándose porque se trabaja en brigadas pequeñas de tres a cuatro personas que no tienen mucho riesgo de contagio, porque trabajan solos en el bosque; pero sí les pedimos que usen la protección adecuada y que tengan el menor contacto posible entre ellos.”

Añade que otra medida preventiva en el ejido es que “para los pagos a los trabajadores, generalmente acuden todos a la oficina del comisariado ejidal en la industria forestal, y ahora se los está citando por grupos pequeños a diferentes horarios.”

Subraya que para no lastimar tanto la economía de las familias con el freno de las actividades, “estamos implementando esquemas de rotación de personal para que el mayor número de personas perciban un ingreso.”

Con respecto a las medidas preventivas que han implementado las autoridades municipales de Guachochi, están los filtros en las entradas al municipio para regular el acceso de personas, tanto a la ciudad como a los poblados. “Las autoridades municipales toman la temperatura y realizan preguntas para detectar si hay riesgo de posibles contagios por la entrada de algunas personas,” explica el asesor técnico forestal.

Añade que “las autoridades del municipio han convocado a medios de comunicación locales para difundir la información y se está generado y difundido información en español y tarahumara, para que todos están enterados y tomen las precauciones necesarias.”

Campaña de promoción de la salud frente al COVID-19, Guachochi, Chihuahua.

Asegurar la continuidad en la producción forestal

Plantea que “es muy importante que estas medidas de vigilancia continúen y se refuercen para evitar que se propague el virus en las comunidades, porque sería más complicado atender a esas personas,” porque se encuentran en comunidades lejanas y es complicado recibir atención médica, porque deben trasladarse hasta la ciudad.

Por otra parte, “hacemos el llamado a las dependencias federales para que sean empáticas con las comunidades forestales y que, aunque reduzcan su volumen de operaciones, no nos dejen a la deriva, para solventar los trámites necesarios para poder llevar a cabo las operaciones forestales, porque esto es fundamental para la economía de miles de familias que dependen de la venta de la madera.”

Apunta que, particularmente la Semarnat, sea expedita el tema de la expedición de remisiones y reembarques para las operaciones forestales. “Tenemos que garantizar que las actividades forestales continúen, aunque sea de forma disminuida, pero que no se paren del todo, porque la gente depende de esto en las comunidades.”

Aunque se han reducido las ventas aún tienen pedidos que surtir y hay ingresos. “Las empresas de nuestros clientes están bajando su ritmo de trabajo, pero tienen que seguir laborando. No podemos parar todo de un solo golpe, porque nos afecta la economía a todos,” subraya el ingeniero Edgar Chaparro.

El ingeniero forestal  refiere que “contar con un emprendimiento productivo más estructurado, bien organizado y con finanzas sanas le permite a las comunidades forestales tener más recursos económicos para afrontar este tipo de crisis, pero no significa que no lastime su economía; también dejan de recibir ingresos, solo que pueden aguantar un poco más de tiempo con cierta solvencia para apoyar a sus trabajadores, esto en comparación con comunidades que no tienen una empresa comunitaria o que no la tienen bien organizada.”

Además, el aprovechamiento forestal comunitario “contribuye a que se conserven los bosques, se generan empleos al interior de las propias comunidades y esto mueve un poco la economía en los pueblos,” asegura.

Otra preocupación que viven los ejidos y comunidades forestales en esta temporada, además del coronavirus, son los incendios forestales. “Son un tema preocupante en esta época para las comunidades forestales, en el caso de Caborachi y en la región de la Sierra Tarahumara, hemos estado diseñando una serie de medidas para que los líderes de las brigadas monitoreen el bosque desde sus propios poblados y así evitar que estén trabajando en grupo como suelen hacerlo,” explica Edgar.

En caso de que se presente un incendio, cada líder de comunidad acude a ver si puede mitigarlo y de ser necesario ya se solicita el apoyo de más personal. Los brigadistas no solo vigilan los bosques en caso de incendio, sino para prevenir la entrada de personas ajenas y posible tala clandestina.